SOCIEDAD Escuchar artículo

Crecen los problemas para devolver créditos y el impacto pega de lleno en los hogares

El nivel de morosidad en el sistema financiero alcanzó niveles que no se veían desde hace dos décadas, impulsado por tasas de interés que superan la inflación y un fuerte deterioro en la capacidad de pago de las familias argentinas

Crecen los problemas para devolver créditos y el impacto pega de lleno en los hogares

El nivel de morosidad en el sistema financiero alcanzó niveles que no se veían desde hace dos décadas, impulsado por tasas de interés que superan la inflación y un fuerte deterioro en la capacidad de pago de las familias argentinas

Las dificultades para cumplir con los compromisos financieros han vuelto a escalar, reflejando una presión cada vez más asfixiante sobre la economía doméstica. Según los últimos datos publicados por el Banco Central, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado ascendió al 6,7% en febrero, consolidando una tendencia al alza que se mantuvo firme durante todo el año anterior. Este fenómeno no se limita a casos aislados, sino que responde a un escenario macroeconómico complejo donde el costo del dinero sigue siendo extremadamente elevado en términos reales.

El impacto de este deterioro es marcadamente desigual y se ensaña particularmente con los hogares. Mientras que el nivel de mora en el sector corporativo se mantiene en un contenido 2,9%, el incumplimiento en los préstamos destinados a familias trepó al 11,2%. Para dimensionar la velocidad de este proceso, consultoras privadas como EcoGo señalan que la morosidad hogareña se ha cuadruplicado en apenas un año y medio, alcanzando registros que remiten a la crisis de 2004. Esta brecha expone la vulnerabilidad de los consumidores frente a un esquema monetario que aún no logra estabilizar las expectativas de pago.

Expertos de la consultora 1816 advierten que esta situación es generalizada, afectando a la casi totalidad de las entidades bancarias del país. La razón principal reside en que las tasas de interés se mantienen muy altas por diversas razones, entre ellas la propia incertidumbre sobre la política monetaria del Gobierno y el riesgo que supone la elevada morosidad. En la práctica, esto se traduce en créditos personales con tasas nominales cercanas al 70%, que al sumar impuestos y gastos administrativos, elevan el costo financiero total a un umbral del 100% anual, volviendo casi imposible la cancelación de las deudas para el bolsillo promedio.

Este escenario deja al sistema financiero en una posición de alerta, con niveles de irregularidad que han superado marcas históricas recientes. La persistencia de este comportamiento sugiere que, sin una baja sensible en el costo del financiamiento y una recuperación del ingreso real, el problema de la deuda privada continuará profundizándose. El desafío para las autoridades radica en desarmar este círculo vicioso donde el alto costo financiero alimenta la mora, y esta, a su vez, impide que las tasas de interés desciendan a niveles sostenibles.

Comentarios
Volver arriba